En pleno invierno suizo, dos hombres, uno de ellos polaco y el otro búlgaro, roban el cadáver del actor Charlie Chaplin para pedir un rescate a su viuda. Ella, Oona Chaplin, les asegura que no les va a dar nada por el ataúd, ya que amaba a su marido, pero su cadáver no se lo va a devolver. Ellos intentarán por varios medios que Oona les dé dinero. El comisario que investiga el caso necesita la colaboración de Oona, para castigar a los secuestradores y dar ejemplo a toda la población inmigrante que llega a su país, pero ella, también inmigrante, no acepta. Los medios de comunicación comienzan a dar la noticia del robo, y la sociedad que rodea a la Oona y a la familia Chaplin empieza a presionar para que el caso se resuelva.

Esta obra que trata el tema de la inmigración fue escrita por Manuel Benito dentro del V Laboratorio de Escritura Teatral de la Fundación Sgae. Ahora a partir de ese texto iniciamos un Laboratorio de Creación dirigido por Juan Pastor.

A la búsqueda de un estilo, comedia.

En nuestro trabajo de investigación actoral a la búsqueda de un estilo interpretativo que se adecue a la obra de Un cadáver exquisito, queremos escuchar el eco de una herencia que de una forma u otra hemos recibido todos los países y culturas de todo el mundo: el personaje de Charlot, creado por Charles Chaplin. Queremos investigar sobre los modelos que usó para sus creaciones relacionando sus personajes y sus comportamientos con su sociedad y hacer lo mismo con nuestra realidad más cercana, mientras abordamos un tema trágico (igual que solía hacer el mismo Chaplin) como es el de la inmigración ilegal. No queremos reírnos del dolor, pero desde el dolor queremos crear comicidad. El dolor puede ser la razón de la risa, pero  la risa no debe ser la razón del dolor de alguien. Vamos a buscar en nuestro trabajo de investigación actoral un estilo interpretativo entre la actuación burlesca y un lirismo cómico en unos personajes que aunque se comportan de una forma un tanto tosca en situaciones dramáticas, adivinamos que en el fondo están cargados de ternura y buenos sentimientos en un entorno hostil.  El poeta Philippe Soupault sostenía que: “La indiscutible superioridad de las películas de Charles Chaplin estriba en que en ellas domina una poesía con la que cualquiera se topa, aunque, claro está, no siempre lo advierta.” Chaplin no hace de lo infantil un procedimiento, sino que encarna él mismo el mito de ser un niño, y Eisenstein añade que: “Ve los acontecimientos más inusitados, más penosos y más trágicos a través de los ojos de un niño que ríe”. Y a nosotros nos gustaría encontrar en el actor la locura del adulto que se comporta como un niño.

Hay tres aspectos esenciales en la obra de Chaplin en toda su creación cinematográfica, sobre todo en su primera etapa creativa: lo burlesco, lo trágico y lo terrorífico. Pero nosotros queremos fijarnos sobre todo en la etapa de sus primeros largometrajes, en los que los personajes están más humanizados y lo burlesco se diluye en lo dramático. El héroe trágico-cómico está más dibujado, aunque el comportamiento de los personajes sigue siendo eminentemente cómico. Hay un trasfondo patético, una estrecha relación con lo trágico (tampoco es un tema baladí lo concerniente a la inmigración africana) pero también creemos ver algo que nos recuerda a los cuentos de hadas. Lo cierto que en sus largometrajes las situaciones son más trágico-cómicas que cómicas.

En Un cadáver exquisito dos almas inocentes se ven obligadas a realizar un acto muy alejado de los impulsos de sus naturalezas porque un entorno tremendamente injusto les empuja a ello. En una sociedad que se cree perfecta, pero que no es benevolente con el que no pertenece a ella llegando incluso a rozar la inmoralidad, dos víctimas de ese mismo sistema, dos hombres desesperados por conseguir un minuto de felicidad en un mundo hostil como el suizo, cometen la torpeza de intentar sacar partido de alguien que se beneficia de ese mundo pero que, curiosamente, era un espejo para esas mismas victimas. ¿Hay algún tipo de vínculo entre el cadáver secuestrado y los secuestradores? ¿La acción  del desentierro, secuestro y peripecias posteriores no podría ser una representación de cualquier historia chaplinesca? Hay un momento de la obra en que los secuestradores y la imagen del secuestrado se funden en una misma realidad, se funden en una pequeña pantomima sobre la figura de Charlot, que se representa en una estación de trenes abandonada. Y lo que vemos y escuchamos es un eco de los mensajes y emociones que recibíamos de las magistrales películas de Charles Chaplin. La sombra de Charlot es alargada y sigue viva. Va más allá de ser un modelo de referencia para todo tipo de creación artística en las artes escénicas, en el cine, la literatura, etc. Como decía Einstein: “Su arte es universal, todo el mundo lo comprende y admira.” Por eso queremos encontrar en el estilo interpretativo de los actores, en sus golpes e impulsos ingenuos cierta simpatía generadora de risa pero también conmiseración ante el tremendo drama de la inmigración ilegal en el mundo.

Juan Pastor


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