El viento es salvaje es una recreación libérrima dedos de los personajes femeninos más apasionantes de la historia de la cultura universal: Fedra y Medea. Eso sí: nosotras nos traemos a estas dos heroínas al sur del sur, a Cádiz, y nos preguntamos:

“¿Cómo haríamos nosotras una tragedia? ¿Cómo resonarían estos mitos clásicos enmarcados en nuestro paisaje, narrados con nuestro acento?”

Y aquí las tienen. Las hemos despojado de sus peplos, de sus túnicas azafranadas, les hemos prestado nuestros ropajes, y las hemos sumergido en nuestro mundo para convertirlas en heroínas de nuestros días, heroínas de un sur brillante y salado que también tiene milenios de historia a sus espaldas:

Dos amigas: Vero y Mariola. Dos amigas tan amigas que son hermanas. Unidas desde la infancia por un amor y una fidelidad inquebrantable. Compartiendo todo: juguetes, ropa, cigarros, colorete…

Solo una sombra sobre su amistad:

“Mientras que una crecía confiada,
mimada por la vida y sonriente,
l
a otra se sentía desgraciada…”

Nuestro nuevo espectáculo es una reflexión, lúdica y “jonda” a la vez, sobre la suerte. Sobre los celos y la culpa, las pasiones y los amores prohibidos. Muchos de los grandes temas de la tragedia están presentes en nuestra obra: el enfrentamiento del ser humano con la divinidad, en un pulso que solo puede conducir a la destrucción de los seres más queridos por haber osado cuestionar a los dioses; el destino inevitable de las heroínas, arrastradas por pasiones que siempre vencen a cualquier razonamiento; el mensajero que trae consigo solo noticias aciagas; la voz del pueblo, que observa expectante, y que comenta en voz alta la debacle de las dos Amigas, la destrucción de dos vidas que parecían solo una.

Todo ello en verso, recitado o cantado, marcando el ritmo impasible de la tragedia. Estrofas denominadas “cultas” por la tradición literaria como el soneto, la lira, los tercetos, los pareados, la décima… Y otras más populares como el romance, la quintilla, o las cuartetas típicas del romancero carnavalesco gaditano… En nosotras hay siempre un empeño en fusionar lo culto con lo popular, es un terreno que nos apasiona y que nos enriquece, y al que no queremos renunciar.

Al igual que no queremos renunciar al humor, un humor trágico si se quiere, pero humor, siempre presente en nuestro mundo, como una forma de mirar la vida desde un lugar que nos ayuda a sobrellevarla. El humor como herencia de la tierra de donde venimos, y a la que siempre volvemos, inevitablemente. El aliento será trágico, cómo no, pero la función estará atravesada por la carcajada. Porque sabemos que en toda historia terrible hay una paradoja, una contradicción que puede llevar a la comedia; y al contrario, en todo arranque de humor hay un fondo de tragedia.

Para levantar este inmenso castillo de emociones, hemos buscado la colaboración de alguien con una mirada tan brillante como mágica, tan del sur y tan universal como es la de JOSÉ TRONCOSO. Viejo amigo en nuestros inicios teatrales, volvemos a encontrarnos en el camino años después con este proyecto apasionante, en el que constatamos la enorme sintonía que existe entre nuestros universos creativos, los cuales tienen además un nexo común e insoslayable: Cádiz.


INTÉRPRETESAlejandra López, Teresa Quintero, Rocío Segovia y Ana López-Segovia
DIRECCIÓNAna López Segovia
(con la colaboración de Jose Troncoso)
AYUDANTE DE DIRECCIÓNAlicia Rodríguez
TEXTOAna López-Segovia
VESTUARIOMiguel A. Milán
ESPACIO SONOROMariano Marín
DISEÑO DE ILUMINACIÓNAgustín Maza
IMAGENSusana Martín Martín
PRODUCCIÓNLas Niñas de Cádiz


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